Reflexión de la mañana

 

PADRE,

 

Te pido  me des un corazón que comprenda.

 

Que éste corazón se haga cada día más grande,

más magnánimo, más generoso,

para que en él entren todos los hombres y mujeres

Que así lo necesiten.

 

Que quepan en él

todos los que habitan esta mota de polvo,

el mendigo, el hombre honrado y el ladrón,

el padre de familia, el pobre y el rico,

el manso y el airado, el creyente y el ateo,

el amigo y el enemigo, el asesino, la prostituta,

el drogadicto, el homosexual y el proxeneta...

 

Pido por todo aquel que ha tratado de dañarme

y por mí para borrar el rencor de mi alma,

para que ya nunca más

Una palabra airada o hiriente salga de mi boca.

 

 

Reflexión de la noche

 

Pido paz para mí y para todos.

 

PADRE, sé que siempre has estado conmigo.

 

TÚ me diste tu mano cuando caí

Y me elevaste por encima de mis propias miserias humanas.

 

Permíteme PADRE hacer lo mismo con todos mis hermanos,

porque sé que TÚ no deseas el sufrimiento de nosotros,

Si no nuestra paz y nuestra evolución.