EL FAROLERO ... UN LUCERO
Nuestra
filosofía compara el alma del hombre con una llama, como el Rey Salomón
escribe:
EL ALMA
DEL HOMBRE ES EL FAROL DE DIOS
Así como
una llama arde y asciende constantemente hacia arriba (voltee una vela con el
lado encendido hacia abajo y la llama obstinadamente tiende a ir hacia arriba),
así mismo el alma del hombre está constantemente buscando subir más alto.
Todo hombre tiene una llama dentro de él, pero a
menudo está escondida y enterrada profundamente dentro de él.
Nuestra tarea es descubrir y revelar esa LUZ.
UN LUCERO es UN FAROLERO, ( en los viejos tiempos
había un hombre cuyo trabajo era el de encender los faroles de las calles por
medio de una antorcha que iba al final de una vara larga ).
Los faroles
entonces estaban listos o preparados para ser encendidos.
A veces los faroles no son de fácil acceso, tal como
los faroles en las esquinas; hay faroles en lugares abandonados, pero debe
haber alguien que encienda esos faroles, para que así no se desperdicien, sino
mas bien, que alumbre las sendas de otros.
Un Farolero,
un Lucero, es una persona que va alumbrando y encendiendo las almas de los hombres
con la LUZ DEL AMOR Y DEL SERVICIO.
Las almas de los hombres están listas para ser encendidas,
a veces están a la vuelta de la esquina y a veces en el desierto o en el mar.
Tiene que haber alguien que ignorando sus propias comodidades
y conveniencias salga de su camino para encender estos faroles.
El
mensaje es obvio, no menos importante es añadir que esta función es mas bien la
obligación de cada ser humano.
en este sentido y en cualquier otro sentido.
La providencia
divina envia faroleros – luceros
a los
lugares menos esperados para que cumplan con esta mision.
Que Dios permita y conceda que cada uno de nosotros
sea un farolero-lucero, dedicado y que cumpla su deber con alegría y regocijo
en el corazón.
de la vida. en cada vida que toques hoy deja tu luz
escondida.
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